martes, 10 de diciembre de 2013

20- It's time



<<Ponte un vestido hermoso, ésta noche será especial. Te quiero amor>>  

Miré la pantalla encendida de mi teléfono y suspiré. Claro que iba ser una noche especial, al menos para nosotros.

Rebusqué en mi armario y simplemente no encontré algo “lindo” eso no figuraba en mi vestuario. Recordé que en el sótano tenía varias cajas en donde guardaba los vestidos que me regalaban de las pasarelas, algo debía encontrar.

Con pereza entré al sótano, encendí la solitaria bombilla y escaneé el lugar en busca de esas cajas. Según recuerdo les había puesto una gran etiqueta que decía “mierda”.

Subí y me encontré a Louis con Eleanor y Madeleine, éstas parecían ser las mejores amigas. Louis notó la caja que cargaba e intento quitarla de mis brazos, lo deseché, en realidad la caja no es tan pesada.
-       ¿Qué traes ahí preciosa? –preguntó.
-       Son sólo unos estúpidos vestidos. Al parecer voy a tener una velada romántica con Gaspard. –miré a las dos chicas-. Tú sabes, quiero estar bonita para la ocasión.
-       Tú eres hermosa ___, no necesitas esas porquerías de vestido, por cierto ¿De dónde sacaste eso?
-       Son los vestidos que me han dado de las pasarelas, aunque no se cual elegir. –Miré a Louis rascando mi cabeza y él dio un trago a la cerveza que traía en manos, se encogió de hombros- Puedes llevar el vestido que te dio Louis Vuitton.
-       Tienes razón, es lindo. Creo que aún conservo los Christian Loboutin negros. Gracias Lou.
-       De nada pequeña.
-       Chicas… -éstas me miraron, sus rostros asomaban sorpresa, supongo por la ridícula charla que acababa de tener con mi hermano, extendí la caja hacia ellas y me encogí de hombros-. Ustedes utilizaran estos mejor que yo. Además aún tengo desfiles por delante y me regalaran más.
-       Oh… gracias. –Eleanor sonrió tímida. Tomaron la caja y comenzaron a rebuscar lanzando grititos de sorpresa y exclamación. Louis me miró sonriendo, lo fulminé. Esto no quiere decir que me guste su chica.

Regresé a mi habitación, el dilema de lo que vestiría ya estaba resuelto así que sólo necesitaba relajarme. Justin había ido a ser unas diligencias de última hora. Dank se encontraba aún recogiendo almas y Louis se había quedado a cuidar de las chicas, aún no sabíamos qué hacer con ellas cuando nosotros nos marcháramos, pero ese es un asunto que resolveremos después.

Llené la bañera con agua caliente y esparcí sales aromáticas. Me recosté y cerré mis ojos levitando en un pequeño sueño. Cuando sentí que el agua perdía su calor, envolví mi cuerpo en una toalla. Caminé descalza por la alfombra y me postré frente al espejo. Hoy, de alguna manera lucía diferente. Tomé el secador de cabello y lo pasé rítmicamente por mis hembras castañas. Lo acomodé un poco y apliqué una ligera capa de maquillaje.

Miré el vestido y sonreí. Ese día que desfilamos Louis había estado muy nervioso, era su primera pasarela y creía que iba a caer. Jugué un poco con su mente y reproduje una imagen donde el caía frente a todo. Casi lloró, y cuando se enteró que fue una pequeña bromita no me habló durante una semana.

Lo cogí y me lo puse. Dudé un poco a la hora de colocarme esa enormidad de zapatos, pero de igual manera me los calcé. Me quedé un momento frente al espejo observando mi reflejo.

-       Luces hermosa nena. –Dank se encontraba situado tras de mí.
-       Tú luces como la mierda. –ambos soltamos una risita y me volteé para estas frente a él, con sus brazos rodeó mi cintura y apoyé mi cabeza en su pecho.
-       ¿Qué te preocupa nena?
-       No lo sé… sólo estoy un poco nerviosa. –admití.
-       Todo saldrá bien. Ahora sal y ve con ese hijo de puta antes de que lo mate por querer a mi chica.

Salimos riendo y me encontré frente a Louis, se acercó rápidamente y me envolvió en un tremendo abrazo de oso.
-       Cuídate princesa.
-       Lo haré.

Ambos me acompañaron hasta la puerta, donde una gran limosina me esperama. Me monté y exhalé profundamente.



Había llegado la hora.

lunes, 9 de diciembre de 2013

19- In the end



Ha pasado alrededor de dos semanas, eh pasado pegada a Black Hand como una lapa. El cada día afirmaba estar más enamorado de mí y yo no hacía más que soportar el asco que él me causaba. ¿Quién diría que soy una excelente actriz?
-       ¿Cómo van las cosas con Gaspard? –di un trago a mi cerveza y eché un vistazo a mi alrededor. Me encontraba con Dank en el bar donde suele hacer las presentaciones con su banda. Habíamos decidido darnos un respiro y tomar algunas bebidas. Pasar mucho tiempo a lado de Black Hand puede ser estresante.
-       Bien.. supongo. El idiota cree que en verdad lo amo. Y lo sé porque me eh metido en su mente, se ha vuelto tan vulnerable.
-       Es lo que necesitamos. Si él es débil, que por supuesto lo es, será más fácil derrotarlo.
-       Sí, eso creo yo. –murmuré distraídamente mientras daba otro sorbo.
-       ¿Ha sucedido algo con Zayn? –no sé por qué preguntó. Dank sabía que ese tema me saca de quicio. Negué.
-       Nop. Al parecer está muy feliz con Leighton. No te imaginas cuantas ganas tengo de destrozar a esa perra.
-       Lo imagino. Te prometo que después de deshacernos de Black Hand podrás hacer con ella lo que quieras. –extendió su dedo meñique y lo engancho al mío. Amo a mi mejor amigo.
-       Espero que los chicos estén listos. Han estado entrenando muy duro. Al parecer también tienen nuevas estrategias. Necesitamos hacer eso también Dank, sé que somos fuertes, y juntos lo somos más. Pero necesitamos estar listos, no debemos confiarnos demasiado.
-       Sí, creo que tienes razón. Somos el mejor equipo en el mundo nena. –ambos reímos.

Tomamos nuestras cosas y salimos de ahí para regresar a casa. Los chicos aún no regresaban por lo que nos instalamos en la sala para planear nuestras propias estrategias. La muerte y un ángel vudú son muy poderosos juntos.

Durante tres días Dank y yo entrenamos en un terreno baldío, intercalaba los entrenamientos y las visitas a Black Hand, llegaba con mi amigo tan frustrada de ver a Zayn y a Leighton juntos que estaba dispuesta a destrozar todo. Explotamos nuestros talentos tanto como pudimos.
Estamos listos.

***
-       ¿Está todo organizado?
-       Sí señor. Hemos organizado a los Dark Guardians en grupos según su poder. Los débiles irán primero, serán fáciles de eliminar y quizá ellos ya estén cansados cuando tengan que lidiar con los más fuertes.
-       Buena idea Gru. Ahora sólo necesitamos hacerles una emboscada para que vayan directo a donde los queremos.
-       Eso también está solucionado señor. Tenemos pensado usar a la chica como cebo.
-       No me gusta el hecho de que otras personas la toquen, ella es mía. Pero si queremos terminar con esto así será. Tengan todo listo.
-       Como ordene señor.

Corrí sigilosamente hacia el otro extremo de la puerta, haciendo notar como si acabara de llegar. El tal Gru me miró con una sonrisa ladeada, lo ignoré y entre al despacho de Gaspard. 

Éste se encontraba leyendo unos papeles, carraspeé y me senté en la silla donde el tipo antes se encontraba, aún se sentía el cuero tibio. Tan sólo de pensar en su trasero ahí me estremecí.
-       Hola cariño. ¿Cómo va tu día? –preguntó.
-       Bien, he ido a comer un poco de pizza al lugar de Benny, después fui a casa a dormir.
-       Sabes que no me gusta que duermas tanto, te hará mal. –me reprendió y esbocé una sonrisa falsa.
-       No te preocupes querido, estaré bien. –me puse de pie y besé cortamente sus labios-. Tengo que irme, la estúpida novia de Louis estará en casa y la odio.
-       Debe de ser una zorra. –carcajeó.
-       Absolutamente. Nos vemos amor.

Salí apresuradamente de casa de Gaspard, lo de Eleanor era verdad, ya no la odio demasiado, pero aún así no la tolero. Sus pensamientos acerca de mi hermano son totalmente asquerosos. Me propuse a no leer más su mente.

Entré a casa y allí se encontraban todos. ¿Qué acaso nadie tenía su propio hogar? No había día en que no los viera aquí. Saludé a todos y después llamé la atención de Dank. Siguiéndome entramos a mi habitación.
-       ¿Tienes algo de información, chica enamorada?
-       Claro que sí chico idiota. –él rió sonoramente-. Al parecer agruparon a los DG según sus poderes. Dejaran que los débiles nos ataquen primero esperando que eso nos agote, después nos atacarán con los supuestamente “fuertes”
-       Un plan bueno pero estúpido. –meditó.
-       Lo sé. Al parecer encontraron un lugar donde quieren enfrentarnos.
-       Si ellos quieren que nosotros vayamos hacia ellos, deben de tener un buen plan para hacerlo. Utilizaran una buena carnada, aunque ahora que lo sabemos será razón suficiente para ir. ¿Me pregunto con que nos chantajearan? Debe ser algo bueno, y que nosotros queramos, algo que saben que nos hará ir hacia ellos voluntariamente. –su voz se fue haciendo queda a medida que terminaba la frase, me miró atentamente y se quedó tieso.
-       El cebo seré yo.

La habitación se quedó en silencio por unos cuantos minutos más. Imaginé que Dank simplemente sopesaba lo que acababa de decirle. <<No dejaré que te hagan daño>> “Lo sé”  Se acercó para envolverme en un fuerte abrazo. Apreté su cintura y suspiré.
-       Ahora que sabemos que harán, debemos planear cómo atacaremos. Aunque el plan de los arcángeles es muy bueno.
-       Sí, yo creo que debemos hacerlo así.

Nos separamos y después salimos hacia la cocina. Un rico olor se desprendía desde allí, Eleanor y Madeleine, ambas con delantales partían rítmicamente mientras charlaban. Las miré con una pequeña –pequeñísima- sonrisa y fui hacia donde se encontraba mi castaño amigo.
Me senté junto a él en el sofá y apoyé mi cabeza en su hombro.
-       Mucho amor pondrá celosa a Madeleine –susurró a mi oído, golpeé su hombro y soltamos unas risitas-. Es broma muñeca, sabes que te amo sólo a ti.
-       Estás mal Bieber, ella es mía. –Dank se sentó a mi otro lado y me haló a su fornido pecho-. Ambos sabemos que tú no eres el chico de su vida. ___ no podría resistirse a alguien como yo.
-       Ustedes sí que están locos idiotas. –terció una voz-. Esa princesa es totalmente mía.
-       Saben chicos, tengo demasiado amor para dar. –bromeé extendiendo mis brazos hasta donde pude. Louis corrió y se refugió en ellos, lo apreté con fuerza y besé su cabeza. Se hizo un hueco entre Justin y yo y se sentó. Dank colocó mi cabeza en su regazo y los chicos acomodaron mi cuerpo de forma que quedé sobre ellos. Mi cabeza fue masajeada rítmicamente haciendo que me relajara al instante. Cerré mis ojos dormitando.

-       Está todo planeado señor. Llamaremos a la chica para comenzar.
-       Eso está bien Gru, yo me encargo de ___. Quiero que todos los DG estén listos para que cuando ellos lleguen comiencen a atacar.
-       Sí señor. Tenga por seguro que ganaremos ésta batalla. Lo mantendré informado de lo que acontezca, mañana usted será el líder absoluto.
-       No lo dudo. Ahora desaparece de mi vista. Tengo cosas que hacer. Mañana es el gran día.

Me levanté abruptamente sobresaltando a los chicos. Dank me miró con confusión, su ceño estaba fruncido. Miré alrededor y noté que sólo nosotros estábamos en la habitación.
-       ¿Sucede algo malo nena?
-       Lo escuché… escuché todo.
-       Relájate cariño. –acarició mi espalda-. ¿Qué escuchaste?
-       Está todo listo.
-       ____ nos estas asustando.
-       Mañana es el gran día. –Repetí las palabras que Black Hand había pronunciado. Louis y Justin me miraron con confusión, pero Dank lo entendió todo. Sus ojos se volvieron oscuros y sentí su energía radiar por su cuerpo.
-       Creo que nos hemos perdido de algo. –dijo Justin, Louis a su lado asintió-. No les haría mal explicarnos.
-       Mañana será el día en que nos enfrentemos a Black Hand.

Sus rostros cambiaron al darse cuenta de lo que mis palabras significaban.



Mañana sería el día del juicio final.