Ha pasado alrededor de dos semanas, eh
pasado pegada a Black Hand como una lapa. El cada día afirmaba estar más
enamorado de mí y yo no hacía más que soportar el asco que él me causaba.
¿Quién diría que soy una excelente actriz?
- ¿Cómo
van las cosas con Gaspard? –di un trago a mi cerveza y eché un vistazo a mi
alrededor. Me encontraba con Dank en el bar donde suele hacer las
presentaciones con su banda. Habíamos decidido darnos un respiro y tomar
algunas bebidas. Pasar mucho tiempo a lado de Black Hand puede ser estresante.
- Bien..
supongo. El idiota cree que en verdad lo amo. Y lo sé porque me eh metido en su
mente, se ha vuelto tan vulnerable.
- Es
lo que necesitamos. Si él es débil, que por supuesto lo es, será más fácil
derrotarlo.
- Sí,
eso creo yo. –murmuré distraídamente mientras daba otro sorbo.
- ¿Ha
sucedido algo con Zayn? –no sé por qué preguntó. Dank sabía que ese tema me
saca de quicio. Negué.
- Nop.
Al parecer está muy feliz con Leighton. No te imaginas cuantas ganas tengo de
destrozar a esa perra.
- Lo
imagino. Te prometo que después de deshacernos de Black Hand podrás hacer con
ella lo que quieras. –extendió su dedo meñique y lo engancho al mío. Amo a mi
mejor amigo.
- Espero
que los chicos estén listos. Han estado entrenando muy duro. Al parecer también
tienen nuevas estrategias. Necesitamos hacer eso también Dank, sé que somos
fuertes, y juntos lo somos más. Pero necesitamos estar listos, no debemos
confiarnos demasiado.
- Sí,
creo que tienes razón. Somos el mejor equipo en el mundo nena. –ambos reímos.
Tomamos nuestras cosas y salimos de ahí para regresar a
casa. Los chicos aún no regresaban por lo que nos instalamos en la sala para
planear nuestras propias estrategias. La muerte y un ángel vudú son muy
poderosos juntos.
Durante tres días Dank y yo entrenamos en un terreno
baldío, intercalaba los entrenamientos y las visitas a Black Hand, llegaba con
mi amigo tan frustrada de ver a Zayn y a Leighton juntos que estaba dispuesta a
destrozar todo. Explotamos nuestros talentos tanto como pudimos.
Estamos listos.
***
- ¿Está
todo organizado?
- Sí
señor. Hemos organizado a los Dark Guardians en grupos según su poder. Los
débiles irán primero, serán fáciles de eliminar y quizá ellos ya estén cansados
cuando tengan que lidiar con los más fuertes.
- Buena
idea Gru. Ahora sólo necesitamos hacerles una emboscada para que vayan directo
a donde los queremos.
- Eso
también está solucionado señor. Tenemos pensado usar a la chica como cebo.
- No
me gusta el hecho de que otras personas la toquen, ella es mía. Pero si
queremos terminar con esto así será. Tengan todo listo.
- Como
ordene señor.
Corrí sigilosamente hacia el otro extremo de la puerta,
haciendo notar como si acabara de llegar. El tal Gru me miró con una sonrisa
ladeada, lo ignoré y entre al despacho de Gaspard.
Éste se encontraba leyendo
unos papeles, carraspeé y me senté en la silla donde el tipo antes se
encontraba, aún se sentía el cuero tibio. Tan sólo de pensar en su trasero ahí
me estremecí.
- Hola
cariño. ¿Cómo va tu día? –preguntó.
- Bien,
he ido a comer un poco de pizza al lugar de Benny, después fui a casa a dormir.
- Sabes
que no me gusta que duermas tanto, te hará mal. –me reprendió y esbocé una
sonrisa falsa.
- No te
preocupes querido, estaré bien. –me puse de pie y besé cortamente sus labios-. Tengo
que irme, la estúpida novia de Louis estará en casa y la odio.
- Debe
de ser una zorra. –carcajeó.
- Absolutamente.
Nos vemos amor.
Salí apresuradamente de casa de Gaspard, lo de Eleanor
era verdad, ya no la odio demasiado, pero aún así no la tolero. Sus pensamientos
acerca de mi hermano son totalmente asquerosos. Me propuse a no leer más su
mente.
Entré a casa y allí se encontraban todos. ¿Qué acaso
nadie tenía su propio hogar? No había día en que no los viera aquí. Saludé a
todos y después llamé la atención de Dank. Siguiéndome entramos a mi habitación.
- ¿Tienes
algo de información, chica enamorada?
- Claro
que sí chico idiota. –él rió sonoramente-. Al parecer agruparon a los DG según sus
poderes. Dejaran que los débiles nos ataquen primero esperando que eso nos
agote, después nos atacarán con los supuestamente “fuertes”
- Un plan
bueno pero estúpido. –meditó.
- Lo sé.
Al parecer encontraron un lugar donde quieren enfrentarnos.
- Si ellos
quieren que nosotros vayamos hacia ellos, deben de tener un buen plan para
hacerlo. Utilizaran una buena carnada, aunque ahora que lo sabemos será razón suficiente
para ir. ¿Me pregunto con que nos chantajearan? Debe ser algo bueno, y que
nosotros queramos, algo que saben que nos hará ir hacia ellos voluntariamente. –su
voz se fue haciendo queda a medida que terminaba la frase, me miró atentamente
y se quedó tieso.
- El cebo
seré yo.
La habitación se quedó en silencio por unos cuantos
minutos más. Imaginé que Dank simplemente sopesaba lo que acababa de decirle.
<<No dejaré que te hagan
daño>> “Lo sé” Se acercó para
envolverme en un fuerte abrazo. Apreté su cintura y suspiré.
- Ahora
que sabemos que harán, debemos planear cómo atacaremos. Aunque el plan de los
arcángeles es muy bueno.
- Sí,
yo creo que debemos hacerlo así.
Nos separamos y después salimos hacia la cocina. Un rico
olor se desprendía desde allí, Eleanor y Madeleine, ambas con delantales
partían rítmicamente mientras charlaban. Las miré con una pequeña –pequeñísima-
sonrisa y fui hacia donde se encontraba mi castaño amigo.
Me senté junto a él en el sofá y apoyé mi cabeza en su
hombro.
- Mucho
amor pondrá celosa a Madeleine –susurró a mi oído, golpeé su hombro y soltamos
unas risitas-. Es broma muñeca, sabes que te amo sólo a ti.
- Estás
mal Bieber, ella es mía. –Dank se sentó a mi otro lado y me haló a su fornido
pecho-. Ambos sabemos que tú no eres el chico de su vida. ___ no podría
resistirse a alguien como yo.
- Ustedes
sí que están locos idiotas. –terció una voz-. Esa princesa es totalmente mía.
- Saben
chicos, tengo demasiado amor para dar. –bromeé extendiendo mis brazos hasta
donde pude. Louis corrió y se refugió en ellos, lo apreté con fuerza y besé su
cabeza. Se hizo un hueco entre Justin y yo y se sentó. Dank colocó mi cabeza en
su regazo y los chicos acomodaron mi cuerpo de forma que quedé sobre ellos. Mi cabeza
fue masajeada rítmicamente haciendo que me relajara al instante. Cerré mis ojos
dormitando.
- Está todo planeado señor. Llamaremos a
la chica para comenzar.
- Eso está bien Gru, yo me encargo de
___. Quiero que todos los DG estén listos para que cuando ellos lleguen
comiencen a atacar.
- Sí señor. Tenga por seguro que
ganaremos ésta batalla. Lo mantendré informado de lo que acontezca, mañana
usted será el líder absoluto.
- No lo dudo. Ahora desaparece de mi
vista. Tengo cosas que hacer. Mañana es el gran día.
Me levanté abruptamente sobresaltando a los chicos. Dank
me miró con confusión, su ceño estaba fruncido. Miré alrededor y noté que sólo
nosotros estábamos en la habitación.
- ¿Sucede
algo malo nena?
- Lo escuché…
escuché todo.
- Relájate
cariño. –acarició mi espalda-. ¿Qué escuchaste?
- Está
todo listo.
- ____
nos estas asustando.
- Mañana
es el gran día. –Repetí las palabras que Black Hand había pronunciado. Louis y
Justin me miraron con confusión, pero Dank lo entendió todo. Sus ojos se
volvieron oscuros y sentí su energía radiar por su cuerpo.
- Creo
que nos hemos perdido de algo. –dijo Justin, Louis a su lado asintió-. No les haría
mal explicarnos.
- Mañana
será el día en que nos enfrentemos a Black Hand.
Sus rostros cambiaron al darse cuenta de lo que mis
palabras significaban.
Mañana sería el día del juicio final.

Julie no... No. ¿Que es esto? NOOO
ResponderEliminarDios, no lo proceso, ¿entiendes lo que quiero decir? Ni se que escribirte para que veas que no estoy de acuerdo...
Bueno, si lo estoy porque no puedo controlar tu novela pero xD
Hay dios, en verdad, no puedo creerlo, solo espero que no les pase nada a nuestros heroés :3