Cuatro semanas habían pasado desde mi primera cita con
Zayn. Claro que ésa no había sido la única. Había habido mucho más,
prácticamente el moreno y yo no nos despegábamos. Mi hermano y Justin no
dejaban de burlarse, cada vez que nos veían fingían besuquearse y se
acariciaban como si perdiesen el control.
—
¿Ya vieron a la chica nueva? —Preguntó
Justin después de soltar a mi hermano.
—
Es muy linda, al parecer se llama Leighton
Dawson, eso fue lo que escuché.
—
Como sea. —Le resté importancia al asunto—.
Dank me ha dicho que habló con el Hombre Viejo, están tratando de averiguar lo
que planea Black Hand.
—
Ya lo descubriremos —Dijo Lou con la boca
llena de ensalada—. ¿Sabían que hoy es mi primera cita con Eleanor?
—
Creí que ya habías tenido citas con ella.
—Hice una mueca al ver la comida masticada en su boca.
—
Sip, pero sólo habíamos salido como amigos.
Hoy saldremos como algo más.
—
Tienes suerte hermano. —Dijo cansinamente
Justin—. Madeleine parece odiarme cada vez más.
—
Deberías dejar de coquetearle Biebs, empieza
como Louis. Se lo tomó con calma, haciéndose amigo de ella y ahora míralos.
—
____ tiene razón. Ve más despacio.
—
Tomaré sus consejos chicos.
Terminamos nuestro almuerzo y caminamos hacia nuestra
siguiente clase. Louis se había separado de nosotros y yo caminaba abrazada a
mi mejor amigo. Justin vio en el pasillo a Madeleine y decidió saludarla,
intentando seguir nuestro consejo. Yo por mi parte continué caminando hasta
llegar al aula, me situé en mi lugar de siempre y me recosté colgando mi cabeza
hacia atrás.
El profesor entró y a sus espaldas se encontraba Zayn,
quien caminó hasta su asiento y se dejó caer en el. Una chica posó frente al
escritorio y entregó un papel arrugado al profesor, éste la miro enarcando una
ceja y encogió sus hombros para después regresarle el papel a la chica.
—
Alumnos —habló el señor Edwards—. Ésta es su
nueva compañera, Leighton Dawson.
La rubia caminó hasta sentarse a lado de Zayn, quien
incómodo se removió en su asiento, sentí la tensión de su cuerpo en el mío.
—
¿Sucede
algo Malik? —Pregunté intentando quitar la molestia de
mí.
—
Estoy
bien, gracias.
La clase continuó
y después de salir —el timbre sonó
antes, gracias a dios— caminé hacia el auto de Louis, sólo por costumbre, ya
que tenía su cita con Eleanor. Me apoyé en la parte delantera y saqué un
cigarrillo, estaba a punto de quitar mis gafas de sol pero algo llamó mi
atención.
Zayn salía del edificio seguido de la chica nueva, quien
no paraba de tocarle el brazo. Seamos honestos, estaba experimentando celos.
¿Qué hacia ella con Zayn? Estaba a punto de ir hacia ellos y patearle el
trasero por molestar a mi chico, cuando el escandaloso sonido de una
motocicleta me detuvo.
—
¿Necesitas que te lleve nena? —Preguntó
bajando sus ray-ban y moviendo las cejas de arriba abajo.
—
Normalmente no acepto nada de extraños, pero
Jesús. Tú eres ardiente.
—
Cállate ___. —Rió, sostuvo el casco para mí,
pero yo me negué.
—
Es una suerte que estés aquí Dank, el idiota
de mi hermano no podrá llevarme.
—
Como si necesitaras transporte. —Se burló—.
Oye… ¿aquel no es Zayn?
—
Ni lo menciones. ¿Ya viste a la puta que
casi se le cuelga del brazo?
—
Alguien está celosa. —Canturreó y enarcó la
ceja enfatizando—. Parece que es su ex-novia.
—
Por la puta madre. ¿Cómo es que tiene
demasiadas ex’s? como sea, pues que a esa ni se le ocurra tocarlo más porque
juro que le arranco sus pelos.
—
Grrr. Es hora de irnos tigresa, tenemos
cosas que hablar, después puedes rescatar a tu príncipe.
Con reticencia obedecí a Dank y me subí
a su moto, no sin antes dar un último vistazo al moreno. La chica aún
continuaba aferrada a él. Sonreí perversamente y me concentré. Segundos después
el brazo de Zayn fue soltado y la rubia mirada horrorizada su mano. Dank al
frente mío se rió.
—
¿Qué le hiciste? —Preguntó sonriente, sabía
que de mí no se esperaba nada bueno.
—
Hice que sintiera que su mano se quemaba.
Eso le pasa por ser tan zorra.
—
Nunca te había visto así de protectora.
—
Recuerda que es mi deber proteger a Zayn.
—
Pues sí. —Concordó él—. Pero no de una
manera tan exagerada.
Con mi mano golpeé la cabeza de Dank en réplica a su
comentario estúpido. A los cinco minutos habíamos llegado a mi departamento. El
cual mágicamente se encontraba vacío.
—
¿Dónde están todos?
—
Ni idea —Me encogí de hombros—. Sólo sé que
Lou tenía una cita. Bieber ni idea.
—
Igual no los necesitamos mucho.
—
Por lo que veo encontraste buena
información.
—
Sabes que sí nena. —Sonrió coquetamente—. Al
parecer Black Hand tiene a alguien que consigue información de nosotros. Hablé
con el Hombre Viejo y me dijo que él y los arcángeles han estado siguiéndolos.
No me quiso decir nombres pero dice que está muy cerca de nosotros.
—
¡Ese maldito viejo! No le costaba nada
decirnos quien es.
—
Lo sé. Pero al parecer es una decisión que
él y los arcángeles tomaron.
—
Entonces nuestra prioridad ahora es
encontrar a quien nos está vigilando y deshacernos de él.
—
Así es.
—
¿Tienes algo en mente? —Cuestioné, la verdad
es que Dank siempre tiene algún plan. Él me miro frunciendo el ceño, su labio
inferior de curvó y después se encogió de hombros exhalando un largo suspiro.
—
La verdad es que no.
—
¿Crees que el hombre viejo quiera ayudarnos?
—Pregunté albergando un poco la esperanza, la verdad dudaba que quisiera
ayudarnos, pero con intentarlo no perdíamos nada.
—
Quizá. No estoy seguro, aunque la verdad
está ayudándonos indirectamente, es el que nos está dando pistas.
—
Como se, nosotros lo haremos.
—
¿Tienes algo que hacer? —Preguntó y negué
con la cabeza, me encontraba sola en casa y en realidad no me apetecía estarlo.
Cualquier plan parecía estar bien.— Genial, Cold Soul tiene una presentación
esta noche en un club y me gustaría que fueras.
—
Gracias, lo haré. Sabes que me encanta
escucharte.
—
Si, lo sé. Mi voz te excita. —Lo miré
mientras el subía y bajaba sus cejas repetidamente, tomé una estatuilla de la
mesita y se la arrojé. Claro que él la esquivo carcajeando. Tome mi chaqueta y
salimos juntos del departamento.
El aire un poco fresco jugaba con mi cabella suelto,
aproveché que el semáforo estaba en rojo y ajusté mi chaqueta. Volví a enroscar
mis brazos en la cintura de Dank y continuamos con nuestro camino, al parecer
el lugar no estaba tan lejos ya que llegamos en cuestión de minutos. Dank
estacionó la camioneta y me ayudó bajar de ésta, colocó su brazo en mi hombro y
caminamos muy pegados hacia la entrada.
Un hombre grande custodiaba la entrada,
mi acompañante hizo un leve movimiento con su cabeza y éste quitó la cuerda que
obstruía la entrada.
Pasamos directamente a camerinos y nos encontramos con
los chicos de la banda. Los saludé y caminé hacia un costado del escenario.
Tenía sed así que fui a la barra, el barman me vio e inmediatamente me sonrió.
—
¿Qué te apetece muñeca?
—
Sólo quiero una cerveza, gracias.
Esperé a que el chico —muy lindo por cierto—me trajera
la botella, la incliné en mis labios y di un trago largo. Un chico tomó el
micrófono diciendo que la banda saldría en minutos, así que apoye mis codos en
la barra esperando por mi amigo.
Un cosquilleo recorrió mi cuello haciéndome estremecer.
Hice un chequeo rápido al lugar y me encontré con Zayn, estaba dispuesta a ir
hacia él, pero algo me detuvo en seco. La chica, la tal Leighton estaba junto a
él, muy pegada cabe destacar. El brazo de Zayn rodeaba su cintura, ella estaba
más que encantada con su compañía, ero el moreno no parecía muy bien con ella.
La voz de mi amigo me sacó del trance en el que estaba
sumida. Di un fuerte grito animando a Cold Soul, y por lo que parecía se había
escuchado fuerte, ya que Zayn miró para donde yo estaba. Sus ojos color
avellana se ampliaron con sorpresa y yo contesté con una sonrisa sarcástica,
inclinando mi botella en forma de brindis hacia él. Continué viendo el
concierto, la canción que estaban tocando era mi favorita. Dank la había
escrito para su chica y era realmente hermosa.
El bar estaba completamente embelesado con la banda.
Miré hacia la izquierda y en ese justo momento Zayn se separaba de la rubia
para ir al sanitario. Hice un truco mental y me paré de mi asiento para hacer
el mismo recorrido que Zayn había hecho. Lo encontré en el lavamanos mojando su
rostro.
—
Una coincidencia encontrarte aquí ¿no crees?
—Mi voz lo asustó ya que pegó un brinquito para después mirarme.
—
No esperaba encontrarte aquí.
—
Ni yo. Y mucho menos con ésa.
—
¿Celosa ____?
—
Para nada. —Me acerqué a él y lo tomé
firmemente del cuello, haciendo que nuestros cuerpos se pegaran. Sus brazos se
aferraron a mi cintura. Su aliento chocando con el mío.
—
No deberíamos hacer esto, estamos en un baño
público. —Susurró.
—
No te preocupes, nadie se dará cuenta.
—estaba a punto de pronunciar algo pero no lo dejé, pegué sus labios a los míos
soltando un suspiro de placer. Sus labios eran una increíble adicción. Zayn me
acercó más a él, su lengua dio paso a la mía, entrelazándose como si quisieran
luchar. El aire poco a poco se nos agotaba. Pero ninguno de los dos quería que
esto terminara.
Se separó un poco de mí recuperando el aliento.
Segundos
pasaron y nuestros labios volvieron a juntarse. Zayn me alzó y yo enrosqué mis
piernas en su cintura. Mis manos jugaban con su sedoso cabello mientras
continuábamos besándonos. El moreno acarició mi cintura y procedió a quitar mi
chaqueta, yo no me quedé atrás y quité su camisa dejando su glorioso torso al
descubierto.
Comencé a trazar un camino de besos húmedos desde la
clavícula hasta su pecho. Zayn quitó mi camisa y acarició mis pechos por encima
del sostén. Mis labios soltaron un gemido. Desabroché el cinturón y baje sus
jeans dejándolo solo en bóxers. Unos negros que hicieron que mi corazón de
acelerara. Zayn estaba a punto de desabrochar mi sostén cuando la puerta del
baño de abrió dando paso a un joven que intentaba estabilizar su paso.
—
Mierda. —Masculló el moreno—. Tápate, no
quiero que te vea.
—
Tranquilo Zayn. —Intenté decir mientras
recuperaba la respiración. La verdad lo que habíamos hecho era demasiado
intenso. — Hice un truco mental, nadie puede vernos.
—
Gracias a dios, no me gustaría que nos
vieran así. —Suspiró mientras subía sus jeans y los abrochaba, yo ya me estaba
colocando mi chaqueta.
—
Recuérdalo Malik, tú eres mío.
Deposité un húmedo beso en sus labios y palmeé su
trasero dedicándole una sonrisa perversa. Salí de los sanitarios dejando a un
Zayn Malik totalmente perplejo.
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