miércoles, 30 de octubre de 2013

15- Soul



Miré a Zayn, su rostro con una expresión atemorizada, intenté tranquilizarlo, pero demonios, yo tenía miedo.
Con sumo cuidado abrí el pomo de la puerta. Exhalé un enorme suspiro al ver a tres hombres parados detrás.
-       Son unos jodidos idiotas. –exclamé cuando los dejé entrar. Los tres se encontraban con sus ropas sucias, rasguños en sus rostros y rastros de sangre seca.
-       Lo sentimos. –contestó Louis, no importaba que me dieran un tremendo susto, mi hermano estaba aquí, completo, sólo unas cuantas heridas superficiales, eso sí que importaba-. Ninguno creía tener la fuerza necesaria para abrir por sí solo. Fue un martirio para mí tocar el timbre.
-       Entonces, ¿me explicarán que pasó?
-       Dale un descanso al hombre ___. –murmuró Dank-
-       Llamaron diciendo que si no estaba en un lugar exacto matarían a Eleanor –comenzó Louis- fui hacia allí pero no había nada. Fue cuando me di cuenta de que sólo era una trampa. Después cuando regresaba al restaurant me topé con uno de los Dark Guardians reclamando a Goer. ¿Qué diablos es Goer?
-       Umm, creo que nosotros te debemos esa explicación Lou. –dije.
-       ____ y yo tenemos a uno de ellos. Supongo que ese es su nombre. –Dank se acomodó en el sofá para continuar hablando con más comodidad-. Tienen miedo de que él suelte toda la sopa.
-       ¿Ya les dijo algo?
-       Aún no. Está encerrado en el sótano.
-       Entonces no hay que esperar más. –Louis se levantó precipitadamente e hizo una mueca. Se levantó una camisa y dejó ver un gran rasguño de uno de sus costados. Caminé hacia él y lo curé. Lo mismo hice con los demás.
-       Deberías ir a ver a tu chica. Estaba muy asustada Lou, está en tu habitación.
-       Gracias enana. –musitó quedamente. Camino con decisión hacia su cuarto y miré a mis dos amigos junto con Zayn.
-       Deberías ir a dormir Malik, puedes tomar la habitación de invitados, es la puerta color marrón. –el chico se despidió y caminó con paso lento hasta la habitación, esperé hasta que hubo entrado y con decisión me puse de pie.
-       Es hora de hablar con nuestro amigo Goer.

**

-       Es mejor que hables amigo. No tenemos demasiada paciencia.
-       No les diré nada. –escupió en la cara de Dank- Son unos malditos hijos de puta.
-       Tratamos de hacerlo de una forma sencilla –dijo Justin- pero al perecer quieres hacer esto muy difícil. – sus ojos se tornaron blancos, de su brazo una enorme serpiente descendió. Hizo su camino por las piernas de Goer y se posó justo delante de su cara, mostrando sus colmillos llenos de veneno.
-       ¡Aleja esa maldita cosa de mí! ¡Quita esa mierda de mi cara!
-       Tan sólo dinos que planea hacer Black Hand y lo haré.
-       Ya les dije que no diré nada. –La serpiente mordió justo la esquina de su hombro, pequeñas gotas de sangre comenzaron a brotar.
-       ¿Saben qué? Ya estoy harta de éste imbécil. –Dije, eran mis primeras palabras desde que había entrado al sótano.- Salgan, yo me encargo de esto.
-       ¿Estás segura?
-       Completamente, Dank, estaré bien.

Los dos se fueron dejándome sola con el tipo. Sus chillidos estaban comenzando a darme jaqueca, al parecer el veneno le estaba doliendo como la mierda.
-       Mira idiota, mis amigos han sido muy pacientes contigo, pero yo no soy tan buena chica. ¿tienes idea de quién soy? ___ Tomlinson, ése es mi nombre, y espero que lo recuerdes por el resto de tus días.
-       Jódete.
-       No cariño, el que se va a joder aquí eres tú. ¿No me dirás nada? Eso ya lo veremos.

Sonreí malévolamente mientras me hacia paso en su mente. Mundano débil. El chico estaba aterrorizado aunque en realidad no lo mostrara. Unos cuantos segundos más y el muchacho comenzó a gritar desquiciadamente.

Se removía intentando soltarse de las cuerdas que lo amarraban. Sus ojos comenzaron a sangrar, su dolor no hacía más que darme estímulos para continuar. Hubo un punto en que pensé que el chico moriría pero gracias a dios pude detenerme.

Lo único que llenaba la habitación eran sus jadeos dolorosos. Su cuerpo estaba tenso, recubierto de sudor. Lo miré desde donde estaba, lágrimas comenzaron a surcar su rostro.
-       Eres un monstruo… -susurró débilmente.
-       Me han llamado así repetidamente.
-       ¿Qué fue lo que hiciste? –su cuerpo tembló violentamente.
-       Mi abuelo me enseño ese truco. ¿Quieres saber quién es? Yo prefiero llamarlo, Mephisto Pheles, suena más lindo.
-       Eres un jodido fenómeno.
-       Te lo advertí idiota. Te dije que yo soy una chica muy mala. Así me educaron querido. Así que comienza a decirme todo lo que sepas, no creo que quieras vivir lo mismo de nuevo.
-       Te lo diré si tú me dices que hiciste conmigo.
-       Es un trato muy justo. –Comenté, el chico estaba más que asustado, podría jurar que olía su miedo. Algo delicioso para mis sentidos.- Aunque no creo que quieras saberlo.
-       Dime… que… me hiciste.

-       Eso espantoso que viste… fue tu alma.

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