Durante el resto del día Zayn había
evitado mi mirada. Aunque eso no era impedimento para saber lo que pensaba de
mí. Y si, me tenía miedo.
Al sonar el timbre de la última clase
me apresuré para alcanzar al moreno. No
debes tener miedo de mí, jamás te haría daño. Le dije a su mente, lo cual
causó un efecto contrario a lo que esperaba, ya que sacudió su cabeza, en un
intento de sacar mi voz de su cabeza, algo que jamás podría hacer.
Salí al jardín tratando de recordar
donde habíamos estacionado el auto, pero eso no me costó trabajo, ya que la voz
chillante de mi hermano gritaba mi nombre, a su lado se encontraba la chica
Eleanor.
—
Ni creas que ella irá de copiloto, —le
susurré— ese es mi lugar.
—
Ya sabes qué hacer pequeña. —contestó.
—
Ni siquiera vi salir a Justin, ¿sabes si ya
se fue?
—
Sip, se fue detrás de Madeleine, no puedo
creer que esa chica lo odie, —carcajeó— no sé qué haría yo si estuviera en su
lugar.
—
No harías nada porque yo te partiría en
pedacitos.
—
De acuerdo bebé, ya me dejaste claro tu
punto, ahora vamos.
Corrí hacia mi asiento dejando a una
Eleanor estupefacta detrás de mí. Si ella creía que ocuparía mi lugar estaba en
un tremendo error, mi hermano subió al auto al mismo tiempo que ella, miró por
el espejo retrovisor y sus ojos se encontraron, haciendo que la chica se
ruborizara. Tomé la mano de Louis que se encontraba en la palanca de cambios y
sonreí tiernamente hacia él. ¡Oh aquí
vamos!
Reí suavemente ante su pensamiento,
mientras nuestra acompañante se lamentaba en su propia consciencia.
Ella
es tan linda, es obvio que alguien como él jamás se fijará en una chica como
yo.
—
Dios, que chica tan estúpida —susurré.
—
¿Qué sucede? —preguntó Louis, que me había
escuchado.
—
Te lo digo después.
Mi hermano continuó conduciendo por las desiertas calles
de Bradford, los tres íbamos en completo silencio, Louis pensando en qué
demonios haría con esa chica y ella en cómo podría conquistar a Louis. Mi
cabeza iba a explotar si seguía escuchando eso.
Al llegar a nuestro departamento tomé mi bolso y
prácticamente salí del auto, esperé a que los chicos bajaran y que Louis
abriera la puerta para poder ir a mi santuario… mi habitación. Gracias a dios
tenia paredes insonorizadas, lo que hacía que mi mente estuviera en completa
paz.
**
Alrededor de las ocho de la noche salí de mi
habitación, moría de hambre y esperaba que mi hermano hubiera cocinado algo.
Caminé con pasos lentos hacia la cocina, pero me detuve abruptamente al
escuchar risas en la sala.
Y ahí estaban los dos, riendo como si no
hubiera un mañana, me crucé de brazos apoyándome en la pared.
—
Lou, tengo mucha hambre, ¿hiciste algo de
comida?
—
No, lo siento princesa, —contestó al verme
ahí parada— pero si te apetece puedo pedir una pizza.
—
Si, pizza estaría bien. Deberías de llamar a
Justin, sabes que ese idiota sólo come porquerías.
—
Bueno, la pizza no es precisamente algo
saludable —habló la chica, lo que sólo causo que la mirara mal.
—
No sé porqué te preocupas por él, ya está
demasiado grandecito como para saber que come.
—
Si, tan grandecito como tú —me burlé— pero
sabes que me preocupan demasiado por que los amo.
—
Y yo te amo a ti princesa.
Eleanor movía nerviosamente sus manos posadas en su
regazo, mientras yo la miraba desde el otro sofá. Louis se había ido a la
cocina a hablar por teléfono, un tremendo error por parte de él dejándome sola
con la castaña.
—
¿Qué piensas de Louis? —dije rompiendo el
silencio.
—
Oh… él es… err… un buen chico, si.
—
Si, lo sé. Tengo una gran suerte al tenerlo
en mi vida. —sonreí ante eso, porque era justamente la verdad. Louis era la
persona más importante en mi vida.
—
Y él tiene suerte en tenerte en la suya.
—
Lo sé. Lo amo.
—
Yo…
—
Ya regresé, no me extrañen más, el chico más
sexy del mundo está delante de sus ojos.
—
No veo a Justin por ningún lado. Dijiste que
estaba delante de mis ojos pero no lo veo.
—
Gracias por herir mis sentimientos ____.
—
Oh, Tommo. —carcajeé— Sabes que tu eres el más sexy del universo.
No por eso Gucci te eligió como modelo.
—
¿Eres modelo de Gucci? —preguntó Eleanor
boquiabierta.
—
Me acaban de contratar para una sesión de
fotos, aunque también trabajo con ___ en Channel, Louis Viutton, Armani y más.
—
No sabía que eran modelos. —comentó
ruborizada— Ahora entiendo porque son
tan hermosos. Son la pareja perfecta.
—
Nosotros no…
—
Gracias. —contesté duramente.
Mi hermano sólo me lanzó una mirada
desaprobatoria mientras yo reía internamente. Tu lo pediste Tommo, carcajeé.
El timbre sonó y rápidamente me puse de
pie, abriendo ésta me encontré a mi mejor amigo con una caja de pizza en la
mano, sonriendo ampliamente. Me dio un rápido abrazo y entró como si la casa
fuera de él.
—
Gracias por la invitación Louis, en realidad
no tenía nada de comida en casa.
—
Dale las gracias a ___, fue idea de ella,
por mi bien si te mueres de hambre. —contestó mi hermano.
—
Bueno, será mejor que dejen de discutir,
tengo demasiada hambre y esa pizza huele endemoniadamente bien.
—
No me extraña que tengas hambre, comes como
un elefante. —dijo Justin.
—
Elefante tu trasero Drew. —mascullé— Si no
les importa iré a mi habitación.
—
¡Sabes que odio que me digas Drew! Y ¿para
qué me invitas si te vas a ir?
—
Trae esa maldita caja de pizza, tengo que
hablar de algo urgente contigo.
—
De acuerdo… chicos, —miró a la pareja en el
sillón— yo me retiro antes de que __ me asesine. Así que con su permiso.
Caminamos con la caja de pizza y entramos a mi
habitación, Justin dejo el alimento en la mesita de noche y después de dejo
caer en mi cama. Palmeó tentativamente el colchón sugiriendo que me acostara a
su lado. Arqueé una ceja y él me miró lascivamente. Riendo me acosté a su lado.
En estos momentos necesitaba un consejo masculino.
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