Unos fuertes golpes en la puerta me
despertaron abruptamente haciéndome caer de la cama. Maldije en silencio y me
levanté de un salto abriendo él gran pedazo de manera delante de mí. Un
adormilado Louis estaba parado ahí.
—
Gracias a todos los cielos que despertaste.
No llegamos al primer periodo.
—
Maldición. —mascullé— Iré a cambiarme.
—
Te espero en la cocina. Justin ya está en el
instituto.
—
Estúpido Justin. —maldije mientras buscaba
que ponerme en el armario.
En tiempo record estaba duchada y vestida. Bajé a la
cocina tomando su desayuno. Me ofreció un poco pero yo solo negué con la
cabeza. No tenía hambre en estos momentos. Tomé mi bolso imitando la acción de
Louis. Con un gesto raro me indicó que subiera al auto.
—
Sabes que puedo hacer que lleguemos en menos
de un segundo.
—
Lo sé ___. Pero estoy intentando ser normal.
—
Suerte con eso. —reí.
—
Oye, ¿recuerdas ayer cuando veníamos en el
auto? —preguntó.
—
Sip. Sin ánimos de ofender, pero esa Eleanor
es una estúpida.
—
¡___, no la llames así! Ahora dime lo que
pensó.
—
Dice que soy muy hermosa, y que soy perfecta
para ti. Además de que cree que soy una fuerte competencia. Y que un chico como
tú jamás se fijaría en ella.
—
Sí que es estúpida. —rió— Aunque sí eres una
fuerte competencia. Pero no sé porque piensa eso, ella me tiene totalmente
enganchado.
—
¡Dah! Reverendo idiota, ella no sabe eso. ¿Recuerdas
que me dijiste que actuara como si fuera tu novia?
—
Tienes razón en eso. —dijo— Creo que con esa
actuación se demostrará si ella me quiere como algo más que a un amigo.
—
Yo sé que lo hará Louis. Es difícil no
amarte.
—
Gracias hermanita, yo también te amo.
Logramos llegar al instituto para el segundo
periodo. Entré al aula de lengua francesa y ahí se encontraba sentado el
moreno. Me miró sonriendo. Llegaste.
Sonreí de lado. Te dije que lo haría.
Me senté detrás de él, junto a Justin, quién
me miró arqueando una ceja interrogativamente. Me estoy acercando a él, le dije. Pasó su brazo por mis hombros
apretándome a él sonriendo.
En toda la clase Zayn no dejaba de pensar en
su ex-novia, evitando totalmente lo que el profesor decía. Deja de pensar en ella y concéntrate Malik, le ordené.
La aburrida clase terminó. Ahora me tocaba
gimnasia. Caminé sola hacia los vestidores y me coloqué el uniforme, no era más
que unos shorts cortos negros de algodón y camisa oficial de la universidad.
En el campo todos rodeaban a un profesor que
mascullaba que diéramos cinco vueltas alrededor de la cancha. Tomé mi posición
y comencé a realizar el ejercicio, el cual no suponía ningún esfuerzo para mí.
Cuarenta minutos después la práctica terminó.
Volví a los vestidores para darme una
refrescante ducha y eliminar el sudor de mi cuerpo. Tomé unos jeans rotos
negros y una camisa de los Rollingstone de mi locker.
Al terminar tomé mi mochila de nuevo, cuando
escuché unas risas femeninas hacer eco en los ya vacíos vestidores.
—
Entiéndelo querida. Un chico como él jamás
se fijará en alguien como tú. —dijo una voz— Por tu propio bien aléjate de él,
es mío.
—
Si te interpones en el camino de Britanny ella
te aplastará. —dijo alguien más.
—
El no es nada mío, así que déjame en paz.
Me acerqué silenciosamente y pude ver que tres chicas
acorralaban a una asustada Eleanor contra los lockers.
—
Ya te lo advertí, él es mío.
—
El no es de nadie. Y menos tuyo. Así que
deja a la chica en paz. —dije.
—
¿Y tú quién diablos eres?
—
Soy la que te pateará el trasero si no dejas
a la chica en paz.
—
Mira idiota, tú no puedes hablarme así.
¿Acaso no sabes quién soy?
—
No lo sé y tampoco me interesa. —contesté—
Por última vez, déjala en paz.
—
Yo voy a hacer lo que se me dé la gana. Así
que mueve tu estúpido trasero de aquí estúpida zorra.
Esta chica había acabado con mi paciencia.
Tomando el cabello de la rubia y lo jalé
fuertemente, haciendo que chillara. Volteó hacia mí tratando de atacarme
causando que mi puño se estrellara en su nariz haciéndola sangrar.
Las chicas a su lado sólo me miraron
asustadas mientras tomaba las solapas de la blusa de la rubia y la estrellaba
contra los lockers.
—
Te dije que la dejaras en paz. Si te vuelves
a meter con ella no sólo romperé tu nariz. Y ni se te ocurra ir con el director
porque juro que no sales viva. ¿Entiendes?
Las tres asintieron para después salir
corriendo. Miré a Eleanor tirada en el piso. No me había dado cuenta de que la
habían empujado. Estiré mi mano y ella la tomó para ponerse de pie, dándome una
sonrisa tímida.
—
Gra… gracias.
—
Como sea. —contesté con desdén— Sólo
mantente alejada de ellas.
Acomodé mi ropa y salí de ahí. Una sombra se escondía
detrás de la puerta trasera, alguien que no había notado que se escondía allí
presenciando todo. Sonreí. Más vale que
salgas de aquí Malik, éste no es lugar para ti. Es demasiado… afeminado.
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