sábado, 28 de septiembre de 2013

O4- Marry the night



Tomé del armario mi sudadera negra. Después me coloqué encima de ésta mi chaqueta de blue jean. Esta noche era excepcionalmente fría.
Abrí la ventana y de un salto salí de mi habitación. 
Vi el auto de mi hermano estacionado en la acera y por un momento pensé en viajar como una persona normal, pero dado que no lo era cerré mis ojos y dejé que mi mente divagara en la casa que había visto con anterioridad. 
En cuestión de segundos estaba frente a ella.

Una tenue luz se desprendía de la ventana. 
Salté y en cuestión de segundos estaba dentro de la habitación. Recorrí la mirada buscando algún rastro de vida pero ésta se encontraba extrañamente vacía.
Escuché unos sollozos detrás de una puerta, y rápidamente me di cuenta de que se encontraba ahí. 
Moví mi mano haciendo un movimiento circular, se escuchó un chasquido y la puerta se abrió solo unos escasos centímetros.

Asomé mi cabeza buscándolo, y ahí se encontraba él, recostado en la pared, llorando como un bebé.
Me acerqué a él y lo rodeé con mis brazos, él levanto la mirada, luciendo confuso por un nanosegundo. Después soltó un sollozo y se aferró fuertemente a mí.
    Ella me dejó.
    Lo sé.
    ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó— ¿Cómo entraste aquí?
    Por la ventana. No se necesita ciencia para hacerlo —rió levemente.
    Gracias. —dijo en cuanto dejó de llorar.
Salimos del baño y él se recostó en la cama, haciéndose un ovillo. Me senté en la esquina y lo miré. Estarás bien.
    ¿Cómo haces eso?
    ¿Hacer qué?
    Ya sabes… hablar en mi mente. ¿cómo lo haces?
    No soy como los demás Zayn. Pero tampoco debes temer de mí. No pienso hacerte daño.
    Eso no me consuela demasiado. —rió— ¿Me dirás que eres?
    Algún día. —dije.
Nos quedamos en un cómodo silencio. ¿Qué haré mañana? No soportaré ir a clases mientras ella esté ahí.
    No te preocupes por eso Zayn. Yo estaré para ti. Considérame tu nueva amiga.
    ¿Cómo puedes tratarme así después de todas las cosas que te dije?
    Porque sé que no las decías enserio. Ahora tengo que irme.
    Te acompaño a la puerta.
    No es necesario. —sonreí— Cierra la ventana en cuanto me vaya, y recuerda dejarla abierta en la noche.
    ¿Qué…

Ajusté mi chaqueta y me senté en el alfeizar de la ventana sintiendo la fría brisa de la noche y salté.
Ya estando en la calle me coloqué el gorro de la sudadera que llevaba debajo y volteé hacia la ventana, Zayn estaba ahí parado mirándome. Sonreí y agité una mano en forma de saludo.
Hasta luego Malik.
Eché un último vistazo viéndolo sonreír.

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